Yogur vegano probiótico

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¡¡¡Hola amigos!!! ¡¡He vuelto!! He estado un poco desaparecida entre talleres, cambio de web y visitas familiares, pero ya deseo volver a la rutina blogera de nuevo. Yo siempre les comento a mis clientes la importancia de la rutina diaria, ya que los seres humanos funcionamos en cuanto a ella. Es más, cuando nos salimos de lo cotidiano, siempre pasa que el cuerpo no responde de la misma manera, que si no vamos al baño tan bien, que si dormimos peor, que si aparecen los antojos dulces… Seguir unos horarios e incorporar hábitos es un paso indispensable para cambiar tu estilo de vida y alimentación.

Sin embargo, no debemos olvidarnos de ocasionalmente romperla, ya que hacer siempre lo mismo tampoco es muy sano, es por ello que un viaje, aventura o actividad nueva nos hace sentir vivos, porque la rutina los 365 días del año nos aburre y adormece los sentidos. En resumen y como digo siempre, la clave está en el balance: hay que portarse bien habitualmente y de vez en cuando ser un poco malos 😉

yogur-natural-casero-sin-azucar La receta de hoy viene muy a colación con lo que os estaba comentando, puesto que se trata de un yogur vegano delicioso con probióticos, los cuáles son esenciales para tener una buena salud intestinal (nuestra flora bien poblada de bacterias beneficiosas). Consumir probióticos a diario es esencial para que nuestro cuerpo trabaje como un reloj y todas las mañanas eliminemos los desechos y toxinas que el organismo no necesita. A veces creemos que es normal pasarnos días sin ir al baño, pero eso no es natural, si nos alimentamos tres veces o más al día, al menos una deberíamos eliminar los residuos de toda esa comida, así de simple 🙂

Os garantizo que incluyendo esta receta en vuestras vidas vais a notar la diferencia a nivel intestinal y mental, incluso estaréis de mejor humor. Si además, hacéis buen uso de alimentos fermentados como el chucrut, el miso o el rejuvelac, mejor que mejor.

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Yogur de anacardos (3-4 raciones)

  • 3 Tazas de anacardos remojados durante al menos 6 horas (medir cuando ya estén remojados)
  • 1 Taza y media de agua mineral
  • Pizca de sal rosa de Himalaya
  • Zumo de 1/2 limón
  • 2 cápsulas de probióticos (los míos tienen 5 billones de CFU, utilizo esta marca)
  1. Batir los anacardos con el agua, la sal y el zumo de limón hasta obtener una textura muy cremosa. Lo ideal es hacerlo con una batidora de alta potencia.
  2. A continuación, verter la mezcla en un bote grande de cristal, abrir las cápsulas de probióticos y añadir el polvo que tienen dentro al yogur.
  3. Revolver, cerrar el bote con su tapa y dejar en un lugar oscuro a temperatura ambiente hasta que fermente. Yo lo dejo unas 12 horas. En ese momento, lo pruebo y si está con el sabor ácido tan típico del yogur, lo guardo en la nevera para conservarlo, si no es así lo dejo fermentar otras 12 horas. Va a depender mucho del calor o frío que haga.
  4. Conservar en la nevera hasta consumir. Aguanta toda la semana.
  5. Personalmente me encanta comerlo así al natural con fruta de temporada, pero si queréis endulzarlo, se le puede poner algún endulzante saludable.

En esta ocasión le puse higos, que ya se acaba la temporada, así que hay que aprovechar la última remesa. También me encanta con frutos rojos, caquis, uvas, manzana… Queda riquísimo con todo y se ha convertido en una de mis cenas favoritas. Para hacerlo más nutritivo le añado copos de algún cereal sin gluten y superalimentos como el açaí o las semillas de cáñamo peladas. Ya os he contado alguna vez que nunca fui de cenas copiosas y es tan ligerito que me apetece un montón.

Ojalá os guste y notéis sus beneficios. ¡¡Hasta la semana que viene!!

Bisous!!

Elisa

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